IEIMC

Menu

Imagen Aleatoria

Introducción

Enseñando

Este proyecto se desarrolla a partir de la experiencia que tanto en educación formal primaria como en educación ambiental no formal, ha llevado a cabo durante más de 30 años en la colonia Iturbide de Tlaxco, Tlaxcala, el Instituto Alfonso Cervantes Gómez, con el propósito de favorecer el desarrollo local y mejorar las condiciones del medio ambiente.

A partir de la experiencia acumulada y del contacto continuo con la comunidad, se ha detectado la necesidad de incidir de manera integral en los factores que intervienen en el fortalecimiento de potencialidades existentes para que los pobladores se conviertan en actores del desarrollo de su comunidad.

En esta nueva etapa se pretende darle mayor fuerza al proyecto educativo mediante la apertura de actividades y servicios comunitarios que vinculen a las familias de manera integral en el proceso de desarrollo local reforzando la autoestima y la visión de futuro.

Antecedentes

Familia Caballero

El Instituto Alfonso Cervantes Gómez (nombre originario) se funda hacía mediados de los años 60 por preocupación de una pareja de mexicanos por educar a sus 6 hijos (cuatro niñas y dos niños) y a los hijos de sus vecinos en una comunidad rural pobre.

Era la época en que las escuelas públicas en las zonas rurales alejadas no tenían más que hasta tercer grado de primaria y para continuar los estudios los niños tenían que caminar grandes distancias, lo que hacía que la mayoría ya no continuaran estudiando, especialmente las niñas.

Tomando en cuenta lo anterior Carlos Caballero y Magdalena Cervantes empezaron la búsqueda de un sistema educativo que integrara el desarrollo de la mente, las manos y el corazón. La idea era lograr que los niños consideraran su pueblo como un lugar para permanecer en él convirtiéndose en los agentes de su propio desarrollo.

La metodología educativa estuvo basada en la línea del antroposofismo de Rudolph Steiner, y en el modelo educativo de la primaria rural unitaria que tenía un solo maestro para los seis grados. Los grupos eran pequeños, los seis grados compartían a la misma maestra, que era la propia Magdalena Cervantes. Esta forma de trabajo fomentaba la colaboración entre niños de diferentes edades. Al trabajo académico se integraba a la capacitación práctica que se tenía en: carpintería, cerámica, textiles, horticultura y arte dramático.

La Escuela

La escuela funcionó con el apoyo financiero de la familia y de algunos amigos, permitiendo ofrecer gratuitamente los servicios educativos. La responsabilidad principal estaba en la Señora Cervantes, que trabajó sin sueldo durante 20 años. Un apoyo también importante fue el de una escuela de una ciudad vecina que apoyaba con la parte formal inscribiendo a los alumnos y proporcionando los certificados de primaria.

La comunidad creció, evolucionó y llegaron oportunidades para tener trabajos mejor remunerados. La escuela pública ofreció los seis grados de primaria. La familia Caballero tuvo dificultades económicas y la maestra Magdalena problemas de salud. Todo esto hizo que el Instituto se cerrara en 1985.

En 1993 exalumnos de la escuela deciden reabrirla. La decisión se sustentó en el hecho de que un alto porcentaje de exalumos han permanecido en la localidad y han jugado un papel importante dentro de ella.

El modelo educativo que sigue el instituto está inspirado en la mística que sus fundadores le imprimieron de una "educación para quedarse", y con énfasis en la educación ambiental como eje integrador. Se pretende que los niños y niñas amen profundamente su entorno, lo respeten, lo cuiden y lo protejan para generaciones futuras.

Planteamiento del problema

En Clase

A pesar de que la escuela oficial ofreció los seis grados, la calidad educativa dejaba mucho que desear, debido en parte al constante ausentismo de los maestros y a la falta de interés por implementar un modelo educativo adecuado a las zonas rurales o semirurales. Un indicador importante es que alumnos de la escuela oficial obtuvieran su certificado de primaria sin saber leer.

Por otro lado, la educación convencional ha estado diseñada para la vida en las ciudades y se ha convertido en un factor importante en la decisión de muchas personas de abandonar el campo y fincar sus esperanzas y su futuro en las grandes ciudades perdiendo nexos familiares, culturales y a veces hasta su tierra.

A pesar de que la comunidad ha tenido un mejoramiento económico no puede considerarse que tenga resueltas todas sus necesidades, sobre todo en términos de empleo. Los jóvenes del sexo masculino emigran como trabajadores indocumentados a Estados Unidos y Canadá y las mujeres se emplean localmente en empresas maquiladoras con sueldos bajos y condiciones laborales injustas y de permanencia insegura.

Metodología

En Clase

El instituto cuenta ahora con registro ante la SEP y otorga sus propios certificados de primaria siguiendo el programa oficial. Pero con la diferencia de que los niños no tienen una maestra por grado, sino que hay maestros por materia y los alumnos de diferentes edades pueden participar en clases comunes. Además de las asignaturas marcadas por el programa oficial, los alumnos participan libremente en diversos talleres como reciclaje de papel, danza, teatro, títeres, cocina, computación, canto, pintura, horticultura y juguetería de material de desecho.

En concordancia con lo que se enseña sobre el medio ambiente y cuidado de los recursos naturales, el instituto cuenta con baños secos, composta, separación de basura, cooperativa de consumo de productos nutritivos (cero chatarra), construcciones ecológicas demostrativas y un programa constante de recuperación de suelos donde los niños aportan su granito de arena en el reverdecimiento del planeta.

Reforestando

Poco a poco la escuela ha ido ganando nuevamente el reconocimiento de la comunidad e integrando cada vez más un equipo de trabajo con los padres de familia, de manera que la demanda educativa para el próximo ciclo escolar supera la capacidad de las instalaciones, ya que el cupo máximo por grupo es de 12 niños. Para mantener la atención personalizada en la educación, que hasta ahora se ha tenido, no se incrementará el número total 72 alumnos.

Si bien el Instituto no es ni pretende ser un proyecto lucrativo, tratamos en esta nueva etapa de hacer corresponsables a los padres de familia del financiamiento de la escuela, pero dadas las condiciones económicas de las familias de la colonia donde se encuentra ubicada, no es posible obtener mediante el cobro de colegiaturas el costo real de operación (pago a maestros, mantenimiento, luz, agua, mobiliario, etc.), por lo que solamente se cobra una pequeña cuota que cubre solamente el 20% de estos costos. El restante 80% se tiene que conseguir mediante donativos no siempre seguros. El mayor respaldo se obtiene del Proyecto San Isidro: educación permanente, S.C. que destina una considerable parte de sus ingresos al financiamiento de la escuela.

Recientemente la escuela cambió su nombre por el de su fundadora, quedando así: Instituto de educación integral Magdalena Cervantes, A.C.

Derechos Reservados IEIMC 2018