IEIMC

Menu

Imagen Aleatoria

Semblanza de la Maestra Magdalena Cervantes

Magdalena Cervantes

Muchos de los que estamos aquí presentes, tenemos frescos recuerdos de cómo se inició este espacio educativo. Algunos lo vieron como vecinos y amigos de este lugar, otros como visitantes esporádicos y otros lo vimos como el sueño cotidiano de un papá y una mamá preocupados por educar a sus hijos y a otros niños de la comunidad.

Para que tengamos un marco de referencia de cómo se inició el proyecto educativo que ahora se resume en el Instituto Alfonso Cervantes Gómez, haremos un paseo retrospectivo.

En 1959 la pareja compuesta por Carlos Caballero y Magdalena Cervantes adquieren un predio forestal parcialmente destruido, hoy conocido como "El Pardo". Con la idea de reconstruirlo se inician una serie de trabajos y experimentaciones. Es esa época que también se construye el "teatro", el auditorio al aire libre donde hemos realizado algunos festivales.

Escuela de Artesanía Forestal

En 1961 el Señor Carlos Caballero, siempre preocupado por el desarrollo rural de su pueblo natal, inicia con el apoyo de algunos amigos, familiares y vecinos la construcción de la Escuela de Artesanía Forestal. Aquí se impartieron talleres de carpintería, donde además de muebles y objetos varios, los alumnos construyeron su propia herramienta.

Esta escuela funcionó algunos años y los muebles y objetos que aquí se elaboraban se llegaron a presentar en las Ferias anuales de Tlaxco. Dentro de las anécdotas de ésta experiencia, destaca el caso de la Señora Carmela ..... quien fabricó la mayoría de los muebles para su casa y desde luego que el novio era la envidia de muchos jóvenes.

Pequeños Monteros Tlaxcaltecas

Si bien los talleres iniciales estaban planeados para adultos; los niños y jóvenes acudían a la escuela de artesanía con curiosidad. Es entonces que se forma el grupo de los "Pequeños Monteros Tlaxcaltecas" con el deseo de inculcar a los pequeños el amor a la naturaleza y la importancia del monte y sus productos a través de excursiones por el bosque y de trabajar con la madera en el taller.

En 1963 la pareja Caballero Cervantes que hasta ese entonces residía en el Estado de México y solamente se desplazaba los fines de semana para atender la dirección de la escuela, decide mudarse a vivir definitivamente en "El Pardo" para dedicarse de lleno al proyecto educativo. En ese momento tenían ya 4 hijos, las dos más grandes casi en edad de entrar en la primaria.

Es entonces que se plantean el reto de educar a sus hijos sin desarraigarlos del medio rural. La medida tomada inicialmente fue aprovechar la bodeguita de un vivero forestal que tenían en el rancho, y dedicarla a Jardín de Niños. Se dio una capacitación rápida en la ciudad de México a una joven (hoy religiosa) que se convirtió en educadora. Se invitó a los padres de familia de la Colonia Iturbide a enviar a sus hijos a compartir esta experiencia.

El teatro

En esta etapa se intensifica el uso del teatro que era el escenario ideal para los festivales escolares. Como el rancho está retirado de la colonia, se implementó un medio de transporte que era una carretita tirada por un burro. En una ocasión, algo inquietó al motor y la carreta se volcó dejando unos cuantos moretones.

Este tipo de incidentes y el hecho de que los niños tuvieran que entrar ya a la primaria, hizo que el Jardín de Niños se mudara a la colonia iturbide y se empezara la construcción de la escuela primaria.

Después de empaparse de información sobre sistemas educativos, tanto de México como de otras partes del mundo, la pareja Caballero Cervantes inicia la primaria de manera paulatina, conforme sus hijos iban pasando de grado.

En un inicio las maestras fueron igualmente chicas de la comunidad quienes se encargaban de la instrucción, pero a medida que se hacía más compleja la información que había que transmitir, la Señora Magdalena Cervantes iba haciendo más clara su decisión de participar directamente en el proceso educativo. Decisión a la cual dedicó 19 años de su vida y no pocos sacrificios.

La Señora Magdalena Cervantes nació en la ciudad de Guadalajara el 29 de mayo de 1927 en el seno de una familia de sólidos principios cristianos, cimentando así los valores humanos a los cuales fue fiel hasta el último momento.

Pasó una juventud alegre y en noviembre de 1951 terminó su carrera de quimicofarmacobiólogo en la Universidad de Guadalajara. Después tuvo la oportunidad de ejercer brevemente su profesión.

Más adelante conoció al Señor Carlos Caballero con quien se casó en 1954. La pareja procreó 6 hijos, quienes junto con su deseo de servir al prójimo fueron siempre el motor de su quehacer docente.

La escuela

Al empezar su participación como maestra en la recién iniciada escuela primaria, tuvo que autocapacitarse con lecturas, consultas, cursos cortos, visitas a otras escuelas, etc. Actividades que fueron preparándola para dedicarse de forma permanente a la educación primaria. En este proceso siempre estuvo apoyada y animada por su esposo.

Durante muchos años fue la única maestra. El sistema que se había implementado era el de educación primaria unitaria, lo cual quiere decir que una sola maestra atiende a los 6 grados. Si bien el grupo no era grande, imaginemos el esfuerzo que representaba atender 30 niños con diferentes necesidades de aprendizaje, con diferentes capacidades y con diferentes formas de imaginar travesuras.

A lo anterior sumemos que tenía que atender a 6 hijos pequeños, de los cuales no podía descansar por las mañanas como la mayoría de las mamás y para los cuales había que cocinar, lavar la ropa, surcir, tejer suéteres, bajar de los árboles, evitar que incendiaran la casa, ayudarles a hacer la tarea, curarles las rodillas y los corazones rotos.

En medio de todo este mar de actividades se daba tiempo para huir a su pequeña oficina, el cuartito, para preparar las fichas que habrían de guiar a los alumnos en sus investigaciones del día siguiente.

Los alumnos

Un día típico en la escuela era iniciar con una ficha de matemáticas, pasar a otra de español y de ahí saltar a la clase de canto que con toda puntualidad era sintonizada en radio Educación a las 11 de la mañana y con la ayuda de los libritos entonar "debajo un botón tón tón...se escondió Martín tín tín". El recreo con juegos y riñas y al volver la clase de aritmética y después historia.

Para cada una de las asignatura y para cada uno de los alumnos, la Señora Magdalena tenía que tener respuestas, ojos, manos y paciencia. Desde "la pe y la pe PEPE!" hasta los experimentos de electricidad y las clases de encuadernación.

Como en toda escuela, había que preparar los festivales del día de las madres, día del niño, navidad, y clausuras. Afortunadamente le ayudaban a preparar los bailables, pero no se escapaba de los guiones de las obras de teatro, las máscaras, el vestuario, invitaciones, programas y todos los detalles que hay que tener presentes en estas ocasiones.

Las excursiones se iniciaron desde su gestión, y con la ayuda de algunos padres y madres de familia se visitaron: la empacadora de carnes, la fábrica de ropa, la de tabiques, los talleres de transformación de la madera, las oficinas de correo, el telégrafo, el banco. No faltaron Africam y Teotihuacan, entre otros.

Cabe destacar que, como hasta ahora, la escuela funcionaba sin fines de lucro lo que se traducía en que por todo el trabajo realizado la Señora Magdalena no recibía ningún tipo de salario, al contrario era con el gasto familiar que se sostenían todas las necesidades de la escuela.

Los alumnos

La escuela funcionó de manera interrumpida durante 19 años. En los últimos años, algunos de los hijos del matrimonio Caballero Cervantes, que ya en ese entonces estaban cursando la secundaria y preparatoria de manera abierta, apoyaron a su mamá en las tareas docentes. Entre ellos se encontraba la hoy directora Lourdes Patricia, su participación fue fundamental para la continuidad y supervivencia del proyecto educativo.

En 1985 la escuela tuvo que cerrarse. La razón principal se debió al deterioro de la salud de la Señora Magdalena. La decisión no fue fácil, pero también era una realidad que las condiciones socioeconómicas de la comunidad estaban mucho mejores y que ya había muchas más opciones educativas en la región.

En un inicio la escuela recibió el nombre de Alfonso Cervantes Gómez en honor al papá de la Señora Magdalena. Don Alfonso fue un ejemplo de honestidad y tesón y sobre todo un amoroso padre.

La nueva generación

Como ustedes recordarán la escuela se reabrió como Instituto en 1993 y creemos que en esta nueva etapa de la escuela, que tiene ya 10 años, es justo rendir homenaje a quien tantos años de su vida dedico al servicio de la enseñanza en esta comunidad.

Dicen los esquimales que mientras una persona permanezca en el recuerdo de quienes la quisieron, no muere. No permitamos que se nos olvide nunca la Señora Magdalena y para ello lo único que nos resta es tratar de imitar su ejemplo.

Por lo cual hoy queremos hacer oficial que a partir del ciclo escolar 2004-2005 el Instituto tendrá un nuevo nombre y una renovada meta.

Será el INSTITUTO DE EDUCACIÓN INTEGRAL MAGDALENA CERVANTES y bajo esta aura en un futuro cercano cobijaremos un proyecto educativo más amplio que incluya no solamente la educación primaria, sino también una serie de actividades extraescolares entre las que se encontrarán talleres vespertinos y sabatinos, servicio de biblioteca e internet, capacitación para el trabajo y educación para la salud y la equidad de género. Iremos paulatinamente implementando cada una de estas acciones, nos detendremos a cada momento a revisar los objetivos y reconsiderar las metas.

Derechos Reservados IEIMC 2018